Los jueves mi esposa atiende en su consultorio, en una ciudad cercana a la nuestra, mañana y tarde, por eso me toca a mi llevar a y traer de la escuela a nuestra hijita Daniela de 7 años, por las tardes. A la hora de entrada, el trámite es expeditivo, se “entregan” los chicos, en la puerta a una encargada que los introduce en el interior. A pesar de lo exiguo del tiempo, en esta instancia, no es infrecuente que uno se encuentre con otros u otras (son mujeres, casi exclusivamente, las que llevan a la escuela a lo chicos) ocupadas en la misma tarea.