esa decisión me hizo ser lo que soy ahora.
Si todo hubiera quedado en que me violaron como una nena y esa cojida no
me hubiera despertado mi parte de putita, hoy talvez no sería una nena con
pijita.
Pero el destino fue así, yo tenía demasiado caliente
el cuerpo y esos pibes me agarraron justito a tiempo. La cola todavía me molestaba por las dos
pijas que había recibido, y no despacito, porque los pibes estarían
acostumbrados a cojerse a las putas de ahí, y a mí me la dieron como a una
reventada de las peores.