Yo, por mi parte, me desperté a las diez de la mañana. Tenía planes para mi madre, muchos planes. Sin embargo, mi hermanita tenía prioridad… Me acerqué a su habitación y me encontré con su nota: estaba en el instituto.
Saludé a doña Macarena y a su hijo. Doña Macarena dijo que tenía que pedirme un tremendo favor, que si podía llevarmela a otra parte para que pudiéramos hablar.
-Como usted quiera -dijo.
Doña Macarena fue muy sincera, y me lo explicó todo, absolutamente todo. Aquella historia me puso caliente. Pero lo que me dijo a continuación me puso más caliente aún si cabe.
-Verás Jaime, me gustaría que me ayudaras a vestirlo de mujer, pero no sólo a vestirlo de mujer. Me gustaría que le pintaras las uñas y los labios, que lo depilaras, que lo perfumaras con perfume de tu hermanita… Le vestiríamos después con ropa de barbie, ¿qué te parece? Y como tiene el pelo largo podría pasar perfectamente como si fuera una niña…
-Joder,…
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