Mi novia era sumisa y yo soy cornudo. Y sumiso. Ambos hemos intercambiado papeles dominándonos mutuamente pero la verdad es que no tenía mucha gracia porque ambos sabíamos que era un juego, que no valíamos para dominantes. Tendríamos que encontrar a alguien que nos dominara a ambos; una pareja dominante que nos sometiera a los dos. Pusimos contactos en algunas revistas y tras seleccionar las respuestas elegimos a una pareja joven, más joven que nosotros, que eran muy atractivos y estaban físicamente muy bien. Ellos decidieron que nuestro dormitorio sería el lugar en el que lo situaríamos todo y que tendríamos que recibirlos en las adecuadas condiciones pues nos habían ordenado explícitamente que tendríamos que estar los dos desnudos al abrir la puerta y ella tendría que arrodillarse y lamer la polla de él para darle la bienvenida.
Así lo hizo m…
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