Yo estudiaba en un colegio de curas, y realizaba, como una actividad extra, trabajo de acólito. A pesar de todo esto, a mis 17 años ya había tenido relaciones sexuales y visto pornografía hasta cansarme. Tenia una vitalidad sexual que hacia que mis novias no aguantaran mi ritmo por mucho tiempo.
Había estado casi los dos últimos años ayudando a los curas en las distintas actividades, ya que si los ayudaba, no tendría problemas por conducta, ya que era bastante desordenado. Una semana, se iba a celebrar el mes de María, en conjunto con un claustro de monjas. Se realizarían dos misas, una en el colegio, y otra en la iglesia del claustro. El padre Juan, me dijo que lo acompañara al claustro para ayudarlo. Una vez que llegamos pasamos por un largo corredor hasta llegar a la capilla. Había que decorarla con flores y guirnaldas, tarea que realizaría con la ayuda del padre. En eso lo llama la madre Isidora, una mujer de unos 60 años, avisándole que tenia un llamado t…
Seguir leyendo