Querida Deidre,
Mi hermana se va a Grecia y todo que consigo es su gata por dos semanas. ¿Hay justicia cuando ella folla mañana y noche, va de juerga desnuda con su novio en una prístina playa privada y disfruta tardes ociosamente románticas mientras tengo que tratar con una psicodemoniogata tirando mis macetas, mi atril, meándose en mis partituras y generalmente haciéndome la vida miserable? ¿La hay? Cuán maravilloso, Querida Hermana, que hayas vuelto a casa con tus artísticos jugos ya lúbricos todavía más lubricados. Bueno, se debe decir al mundo cómo lo vivió la otra mitad.
—————
Durante dos de las semanas más calientes y húmedas en la historia de Nueva York, estuve poseída por una gata que estaba a su vez poseída. Su nombre era Jazmín, pero con presteza llegó a ser conocida como el Engendro Infernal de Azathoth. Cualquier cosa que esta gata pudiera hacer para jodernos a mí y a mi novio lo hacía dos o tres vez al día, sólo para re…
Seguir leyendo